Declaración Pública: En el día mundial del agua

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Al celebrarse hoy, 22 de marzo, el día mundial del agua, la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS), los Puntos Focales Nacionales del Programa de Aguas de Las Américas, y la Academia de Ciencias de la República Dominicana, desean expresar su profunda preocupación por el mal manejo del agua en la mayoría de los países del continente americano, lo cual nos está conduciendo por un camino de aguda crisis en el suministro de agua potable a las principales ciudades del continente.

El crecimiento acelerado y desorganizado experimentado por las áreas urbanas, está provocando una creciente demanda de agua potable, pero concomitantemente se ha ido incrementando la contaminación hídrica por la gran cantidad de desechos residenciales, químicos  e industriales que diariamente invaden las aguas superficiales y subterráneas.

Paralelamente a la reducción de los caudales de nuestras fuentes de aguas superficiales y adicionalmente a la contaminación residencial e industrial, cada día aumenta el desperdicio de agua porque la gente no sabe de dónde viene el agua, ni cuánto cuesta captarla, purificarla y distribuirla, y por eso la desperdicia en grandes volúmenes, situación que impide que otros ciudadanos puedan disponer de agua potable de forma permanente.

Cada día las grandes ciudades tendrán menos disponibilidad de agua potable por habitante, y eso requiere que cada país aplique verdaderas políticas públicas que ayuden a planificar la correcta gestión de un recurso tan vital como lo es el agua, requerido en igual proporción por ricos y pobres, pero que lamentablemente no siempre está al alcance de los pobres que finalmente terminan siendo los más afectados por la ausencia de adecuados planes de gestión de un recurso, cada vez más necesario, y cada vez más escaso, como el agua.

Las Naciones Unidas han alertado a los líderes del mundo sobre los conflictos que en el presente siglo se producirán entre las naciones vecinas por el derecho al agua, mientras los Estados Latinoamericanos y Caribeños tendrán cada día más conflictos con sus gobernados por el limitado suministro de agua potable, pues los sectores sedientos reclaman su derecho al agua, mientras los gobiernos tienen que ir cada vez más lejos para captarla, y esa operación distante es cada vez más costosa.

Hoy las ciudades crecen geométricamente, mientras la disponibilidad de agua potable por habitante decrece geométricamente, lo que implica que en los próximos 25 años las grandes ciudades del continente sufrirán los estragos resultantes del mal manejo que hemos dado al agua en los últimos 30 años.

En el futuro cercano se sentirán los efectos de la ausencia de planificación en el uso de este recurso natural vital, pues son muy débiles los esfuerzos que se hacen para enfrentar este grave problema, y tanto los gobernantes como los gobernados preferimos no hablar del problema, ni mucho menos de sus soluciones, lo cual es un grave error político, social y ambiental.

En la República Dominicana se estima que sólo 36 de cada 100 hogares tienen agua dentro de la casa, pero que al llegar al hogar esa agua no alcanza el 95% de índice de potabilidad requerido, lo que obliga a mucha gente pobre a gastar parte de su escaso presupuesto en la compra de agua cruda para sus requerimientos básicos y a la compra de agua embotellada para tomar, con el agravante de que el agua embotellada, además de ser muy cara, muchas veces no tiene la calidad esperada.

Es conocido que las dos principales ciudades dominicanas: Santo Domingo, con 3 millones de habitantes, y Santiago, con un millón de habitantes, reciben respectivamente, 405 y 105 millones de galones de agua diariamente, con lo cual cada habitante de la capital teóricamente recibe 510 litros de agua por día, y cada habitante de Santiago recibe 400 litros de agua diariamente, volúmenes que representan casi el doble de lo recomendado como óptimo por los organismos internacionales, pero las fugas en las redes secundarias, y el desperdicio en los hogares, hacen que más de la mitad de esa agua se desperdicie.

Es urgente comenzar a pensar en el uso racional de un recurso tan vital como lo es el agua, debiendo establecerse como normativa residencial que los primeros 150 litros diarios, por persona, sean gratuitos para toda la población, pero de ahí en adelante el costo del agua debe ser alto para lograr frenar el gran desperdicio.

De igual forma, el consumo de agua para fines agrícolas debe ser cada día más eficiente, evitando que las malas prácticas empleadas en los sistemas de riego sigan consumiendo entre el 60% y el 70% del agua total consumida por la sociedad.

Otro grave problema es que las aguas subterráneas no reciben la debida atención ni el debido respeto por parte de las autoridades y por parte de la población, lo que se confirma con la ausencia de alcantarillados sanitarios que obliga a la multiplicación de pozos filtrantes que drenan hacia el subsuelo las aguas servidas de nuestros hogares, provocando que altos niveles de bacterias coliformes fecales generen una severa contaminación de los acuíferos, y lo más grave del caso es que la mayor parte de la población ignora esta penosa realidad que nos enferma silenciosamente.

La Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS), los Puntos Focales Nacionales del Programa de Aguas de Las Américas, y la Academia de Ciencias de la República Dominicana, están sumamente preocupados por el acelerado crecimiento poblacional urbano, la ausencia de adecuadas políticas públicas para el manejo del agua, la falta de alcantarillados sanitarios y plantas de tratamiento de aguas residuales, la falta de orientación a la población sobre el correcto uso y cuidado del agua, la mala gestión de las cuencas hidrográficas y de los acuíferos, la creciente contaminación de las fuentes superficiales y subterráneas de agua, mientras el liderazgo político y social cada vez escucha menos a los especialistas y cada vez está menos comprometido con el cuidado y la preservación de la calidad del agua, y si esta conducta persiste, lo que se presagia es un futuro con grave crisis de abastecimiento de agua potable para las grandes ciudades del continente americano, las cuales experimentan un crecimiento constante.

Llamamos a todo el liderazgo dominicano, al empresariado, a los sindicatos, a las universidades, a los estudiantes, a la sociedad civil y muy especialmente a los líderes políticos y a los candidatos presidenciales, para que asumamos los desafíos inherentes a  la escasez y a la contaminación del agua, como uno de los principales temas de análisis y de campaña, para que los dominicanos conozcan cuales son las propuestas de solución concebidas por el liderazgo nacional actual, o si debemos esperar a que una nueva generación de líderes políticos, empresariales y sociales asuma estos retos y busque las mejores soluciones aplicables a cada caso particular, de forma tal que los niños de hoy tengan esperanzas de que dispondrán de agua potable cuando lleguen a ser adultos.

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